Ocupia

Asociacionismo universitario en terapia ocupacional: trayectoria, características y principales aportaciones

Autor: Daniel Emeric Méaulle

Formación y/o filiación institucional:

Terapeuta Ocupacional, Fundación Secretariado Gitano. Madrid

Ex presidente de la Asociación de Alumnos de Terapia Ocupacional de la U.C.M. (A.A.T.O.U.C.M.)

Área de conocimiento: Deontología profesional y legislación

Año de realización: 2007. Artículo publicado en: Terapia Ocupacional. Revista informativa de la APETO nº 41, Enero 2007 pp 18 – 28. Cedido por el autor y la revista para su publicación en www.ocupia.com

COMENTARIO DEL AUTOR:

El presente artículo fue escrito en el año 2007 con motivo de la publicación por parte de la Asociación Profesional Española de Terapeutas Ocupacionales (APETO) de un Monográfico de su revista informativo dedicado a la Docencia Universitaria en Terapia Ocupacional.

A través de esta colaboración en la Revista, se pretendían recoger algunas reflexiones sobre el papel del estudiante como agente activo y protagonista de su formación y sobre la función de las organizaciones de alumnos/as dentro del entramado universitario de la Terapia Ocupacional y de la vida profesional de la disciplina, a partir de la propia experiencia del autor y de la revisión bibliográfica de algunos textos relevantes sobre el tema.

Evidentemente, los lectores encontrarán en el texto referencias y términos en desuso derivados de la rápida evolución de la Terapia Ocupacional universitaria en estos últimos cuatro años, sin embargo, esta “reedición” del artículo con motivo del lanzamiento de Ocupia, puede servir para reflexionar sobre el nivel de alcance de las expectativas depositadas en el proceso de Convergencia de la titulación y hacernos pensar sobre las cuestiones que quedaron por el camino o que aún están por conseguir.

Por otro lado, a tenor de los últimos encuentros, foros e iniciativas estudiantiles parece de interés recuperar la historia del movimiento asociativo universitario y apelar, una vez más, a la movilización estudiantil y a la cohesión de nuestro colectivo como única vía posible para seguir creciendo en el ámbito académico y profesional.

Los estudiantes están escribiendo el presente de la disciplina y tomarán las riendas de su futuro inmediato, es por tanto, una responsabilidad colectiva acercarnos a ellos/as y ofrecerles los medios para que su voz sea escuchada y sus sueños puedan verse convertidos en realidad.

Espero que estas líneas puedan servir para seguir reflexionando, haciendo y creciendo juntos y agradezco a Ocupia Ia oportunidad de compartirlas.

Un saludo

Daniel Emeric

Palabras clave

Terapia Ocupacional, asociacionismo estudiantil, Convergencia europea, Educación universitaria.

Resumen

La formación universitaria en Terapia Ocupacional atraviesa un momento de reestructuración demandado históricamente por todos nuestros colectivos profesionales. Este futuro cambio exigirá el esfuerzo conjunto de todas las partes implicadas en los procesos de Convergencia, entre las que se encuentra, como principal protagonista, la figura del estudiante de T.O.

Los alumnos, agrupados en sus asociaciones de Estudiantes, tienen mucho que decir acerca del diseño y la construcción de la nueva Terapia Ocupacional. A través de estas líneas analizaremos la trayectoria y objetivos de estas asociaciones y reflexionaremos sobre el papel futuro y los beneficios que puede reportar a nuestra formación y profesión el desarrollo de comunidades universitarias organizadas, estables y comprometidas con unos intereses colectivos.

Introducción

Tras una revisión histórica del camino recorrido por nuestra profesión desde finales del siglo XIX hasta la actualidad, se puede afirmar, sin temor a caer en el error, que el nacimiento, desarrollo y promoción de la Terapia Ocupacional ha estado históricamente ligado al movimiento asociativo, que fue definido por Reed (1993) como “uno de los medios que las personas utilizan para dar a conocer al público que un tema se considera seriamente y tiene apoyo de las partes interesadas”. En este sentido, son numerosas las investigaciones y escritos que hacen referencia al desarrollo histórico de la Terapia Ocupacional y/o a la importancia que el movimiento asociativo ha tenido en el mismo: Reed (1993), Gómez-Tolón (1997), Polonio, Durante y Noya (2001), Berrueta (2004), Moruno (2005) y Vicente (2006) entre otros.

En España, éste movimiento viene definido por las características socio-políticas propias de nuestro país (descentralización, sistema autonómico de competencias, etc.) que marcaron, en primer lugar, el origen de la Asociación Española de Terapeutas Ocupacionales en 1967 (posteriormente Asociación Profesional Española de Terapeutas Ocupacionales o A.P.E.T.O.) y la proliferación posterior, de toda una red de asociaciones de carácter autonómico, que han velado, desde su nacimiento, no sólo por los intereses y la promoción social de los profesionales de nuestro colectivo, sino también, por la calidad de los procesos universitarios desde que se publicara el Real Decreto 1420/1990 en el que se establecía el título de diplomado en Terapia Ocupacional y las directrices de sus planes de estudio (Rivas y Santos-del-Riego, 2006), así como la orden de homologación del título de Terapeuta Ocupacional por la Escuela Nacional de Sanidad de 29 de Noviembre de 1995 (BOE: 290/1995).

Sin embargo, es escasa la documentación recogida acerca del movimiento asociativo de la T.O. dentro del ámbito universitario (Corral, 2003) (C.N.D.E.U.T.O., 2004), a pesar de que, de todos es conocida la existencia, aunque esporádica y fluctuante en muchas ocasiones (como explicaremos posteriormente), de asociaciones de estudiantes que persiguen objetivos similares, en importancia y repercusión para nuestros intereses colectivos, a los de las asociaciones profesionales de nuestro país.

Con este artículo pretendemos arrojar un poco de luz sobre el mundo del asociacionismo estudiantil de la Terapia Ocupacional, así como, reconocer públicamente el trabajo desinteresado, dedicado al bien común, de los compañeros responsables de estas entidades, mostrando al resto de profesionales y alumnos de las diferentes Escuelas de T.O., la importancia y la necesidad de lograr comunidades universitarias unidas y sólidas que afronten con seguridad, responsabilidad e iniciativa los cambios que se avecinan como consecuencia de los procesos de Convergencia Europea de la Titulación de Terapia Ocupacional.

Pasado, presente y futuro de la Terapia Ocupacional universitaria en España

Antes de profundizar en el tema que nos ocupa, es imprescindible conocer el pasado y saber ubicar en el presente la situación de los estudios de Terapia Ocupacional. Sólo así, seremos capaces de comprender el surgimiento del asociacionismo estudiantil y su relación directa con la evolución de nuestra disciplina dentro del mundo universitario.

En este sentido, es una tradición histórica de la T.O. que la regulación de los estándares de calidad de la formación de los futuros terapeutas ocupacionales quede en manos de asociaciones de carácter internacional, como la Federación Mundial de Terapeutas Ocupacionales (W.F.O.T.) o el Consejo de Terapeutas Ocupacionales de los Países Europeos (C.O.T.E.C.) a cuyas directrices se adscribe, también, la Asociación Profesional Española de Terapeutas Ocupacionales (A.P.E.T.O.).

En España, las competencias para la formación de los terapeutas ocupacionales se transfieren desde la Escuela de Terapia Ocupacional (E.T.O.) a las Universidades en 1990. Es éste, un momento relevante para la historia de la T.O. de nuestro país, en el que el asociacionismo tuvo un importante papel, tal y como reflejan algunos escritos: “La Asociación de terapeutas y la E.T.O., como principales representantes de la profesión en ese momento, prepararon borradores del título de diplomado en Terapia Ocupacional y sus directrices generales de planes de estudio, que culminaron en un primer informe técnico presentado al Consejo de Universidades el 9 de Abril de 1987” (Polonio, Durante y Noya, 2001).

Este proceso de cambio culminó en los estudios universitarios de Terapia Ocupacional que desde entonces se vienen desarrollando en numerosas Universidades de la geografía española (actualmente un total de 18 Centros). Sin embargo, las expectativas puestas en esta nueva etapa, en relación con la promoción y el desarrollo de nuestra profesión dentro del ámbito nacional, han ido transformándose en incertidumbres que hoy deben ser afrontadas con determinación por cada una de las partes implicadas en el futuro de nuestro colectivo. Algunas de estas incertidumbres derivadas de la transformación de la T.O. en disciplina universitaria son:

  • La escasa presencia de terapeutas ocupacionales ejerciendo la docencia universitaria u ocupando puestos de dirección dentro de las Escuelas de T.O. (Rivas y Santos-del-Riego, 2006).
  • La ausencia de un área de conocimiento específica de Terapia Ocupacional que limita el acceso de los terapeutas ocupacionales al mundo de la docencia universitaria (Santos-del-Riego, 2006a, Rivas y Santos-del-Riego, 2006 y Piñeiro y Santos-del-Riego, 2006). La Universidad estructura los planes de estudios de tal manera que cada asignatura esté ligada a una o varias Áreas de Conocimiento (constructos del saber propios y específicos de una disciplina); tal y como afirma Pérez-de-Heredia (1999) “poseer un área de Conocimiento, a la cual estén adscritas aquellas asignaturas a las que constituyen nuestras bases y fundamentos, y que marcan las pautas de nuestra labor profesional como: Terapia Ocupacional y Actividades de la Vida Diaria, justificará la necesidad de incluir a las personas que pertenecen a esta profesión, en la docencia de dichas asignaturas”.
  • Las dificultades de acceso a la regulación de la titulación universitaria por parte de las asociaciones profesionales de T.O.
  • El desarrollo de la Terapia Ocupacional en España: tal y como se menciona en el Libro Blanco del Título de Grado en Terapia Ocupacional (A.N.E.C.A., 2005) nuestra disciplina ha sufrido un enorme desarrollo en España, sobre todo en lo referente al número de Centros que imparten la diplomatura y, en consecuencia, al número de nuevos terapeutas ocupacionales que se incorporan, año a año, al mercado laboral.
  • La duración de la formación: los estudios universitarios en España tienen una duración de tres años, lo que contrasta con la duración de la formación académica del terapeuta ocupacional en otros países de Europa, que oscila entre los 3,5 y los 4 años en un 57,8% de los países europeos en los que se forma a terapeutas ocupacionales. Además, España es el país de la Unión Europea con menos horas docentes en el programa universitario de Terapia Ocupacional (A.N.E.C.A., 2005).
  • La formación práctica: todos los países europeos en los que se imparte Terapia Ocupacional cumplen los estándares de la W.F.O.T (1000 horas de práctica), para el reconocimiento de los estudios de T.O., excepto España1.
  • La heterogeneidad de la formación a nivel nacional: basta con revisar los planes de estudios de las Universidades que imparten la diplomatura de Terapia Ocupacional en nuestro país (BOE 201 de 22 de Agosto de 2000, BOE 238 de 4 de Octubre de 2000, BOE 49 de 26 de Febrero de 1999, BOE 34 de 9 de Febrero de 1999, BOE 202 de 24 de agosto de 1999, BOE 290 de 4 de diciembre de 2001, BOE 278 de 20 de Noviembre de 1990, BOE 171 de 18 de Julio de 2002, BOE 296 de 11 de diciembre de 2000, BOE 238 de 4 de Octubre de 2000, BOE 179 de 18 de Julio de 1999, BOE 238 de 4 de octubre de 2001 y BOE 138 de 10 de junio de 1999)2 (C.N.D.E.U.T.O., 2004) y citar algunas de las asignaturas que aparecen en unos, y no en otros (Drogodependencias, Musicoterapia, Adaptación funcional del medio, Citología e Histología, Actividades de la vida diaria y actividades ocupacionales aplicadas, T.O. en rehabilitación cardiorrespiratoria, T.O. en afecciones pediátricas, Documentación sanitaria e investigación científica, Bioestadística, T.O. en la atención domiciliaria, Administración y gestión sanitaria, Introducción a la pedagogía, Psicomotricidad, Sexualidad y discapacidad, Diseño y elaboración de proyectos, Ayudas técnicas y ortopráxis, Nuevos campos de actuación de la T.O., etc., por no continuar con una lista interminable), para hacernos una idea de las diferencias formativas existentes entre los terapeutas ocupacionales en función de su Universidad de procedencia. Si a esto unimos una formación práctica aún más heterogénea, en la que algunos Centros si cumplen las 1000 horas que estipula de W.F.O.T. y otros no, y que, en ciertas Escuelas de T.O., si podemos encontrar terapeutas ocupacionales dentro del cuerpo docente de la diplomatura – “más por la buena voluntad y el saber hacer de sus responsables, que por que esto se requiera legalmente” (Pérez de Heredia, 1999) – , llegamos a la conclusión de que es imprescindible un acuerdo, a nivel universitario y nacional, sobre los criterios de formación de los estudiantes de Terapia Ocupacional, para conseguir la homologación de los planes de estudio y evitar, así, agravios comparativos y diferencias formativas graves, tanto cualitativas como cuantitativas, entre profesionales de una misma disciplina.

Ante este legado histórico, se nos presenta una oportunidad inmejorable de modernización y ajuste a las nuevas necesidades de nuestro colectivo bajo la normativa del Espacio Europeo de Educación Superior (E.E.E.S.). Oportunidad que pasa por una reestructuración completa de la formación universitaria en materia teórica, práctica, docente y estudiantil, que nos conduzca a una verdadera Convergencia que equipare los estándares de nuestra T.O. universitaria, con los del resto de países europeos en los que se imparte la disciplina.

De esta reestructuración depende el futuro de la Terapia Ocupacional y en ella, deben participar activamente todas las partes implicadas; desde los Decanos, Directores de Escuelas de T.O. y responsables universitarios, reunidos en la C.N.D.E.U.T.O., a las Asociaciones de Estudiantes, a las que no se ha tenido, hasta ahora, muy en cuenta en los procesos de evaluación de calidad y diseño del Título de Grado en Terapia Ocupacional. Buena prueba de ello, es la falta de información de los estudiantes sobre este tema, la ausencia de representación estudiantil en los procesos de trabajo previos a la publicación de los Libros Blancos de Terapia Ocupacional y la escasa presencia de referencias a las Asociaciones de Estudiantes en estos libros y otros documentos, como por ejemplo, los propios Estatutos de la C.N.D.E.U.T.O. (C.N.D.E.U.T.O., 1999).

El asociacionismo estudiantil como respuesta a una necesidad

Teniendo en cuenta todo lo dicho con anterioridad, no es difícil imaginarse el por qué del nacimiento de una asociación de estudiantes dentro del ámbito universitario de la Terapia Ocupacional. Este movimiento comienza a organizarse en respuesta a una serie de necesidades detectadas por alumnos y profesionales a las que, por diferentes motivos, la Universidad no puede, o no quiere, poner solución.

En este sentido, las necesidades de los alumnos de T.O. son claras y podrían clasificarse en tres grandes grupos: de formación, de promoción y de información. A continuación se explican detalladamente cada uno de ellos:

Las necesidades de formación hacen referencia a las dificultades de acceso, por parte de los terapeutas ocupacionales, a la docencia universitaria. Es una reivindicación histórica de los alumnos de Terapia Ocupacional, que las materias troncales y obligatorias de la diplomatura, en las que se trata específicamente la intervención del T.O., sean impartidas por terapeutas ocupacionales, que se conviertan en referentes directos de los alumnos y contribuyan a la creación de una identidad profesional propia que nos defina como terapeutas, y no como puzzles de experiencias y matices de otras disciplinas afines.

Así mismo, dentro de este grupo entrarían todas aquellas reivindicaciones que hacen referencia a la docencia práctica: el cumplimiento íntegro de los periodos de práctica, que en ellos exista una relación directa con pacientes bajo la supervisión de terapeutas ocupacionales, que se diversifiquen los centros y que se haga todo lo posible por cumplir los estándares de la W.F.O.T a este respecto.

Las necesidades de promoción se deben al desconocimiento que existe de nuestra disciplina entre la población general, pero también entre los futuros profesionales de otras disciplinas sanitarias, tal y como pueden comprobar los alumnos de las Facultades de Ciencias de la Salud que conviven diariamente con otros licenciados y diplomados cuyos conocimientos sobre la Terapia Ocupacional se alejan, en la mayoría de los casos, de nuestra verdadera realidad (Emeric, 2005).

Por último, las Asociaciones de Estudiantes pretenden contribuir a la difusión de la información, a la creación de vínculos entre el mundo estudiantil y el profesional, y entre las diferentes universidades de España, para reducir, de esta manera, los problemas en el tránsito de informaciones relevantes para nuestra disciplina, y las incertidumbres de los alumnos ante situaciones nuevas: becas, eventos, situación del mercado laboral, cambios universitarios, etc.

Dificultades en la creación de asociaciones de estudiantes de T.O.

Las dificultades que un grupo de alumnos puede encontrar a la hora de crear una asociación de estudiantes son numerosas y de muy distinto origen. Podría decirse que tienen mucho que ver con el Centro de Estudios de procedencia, y con la experiencia personal de cada uno de ellos en el ámbito asociativo.

Cuestiones como la sobrecarga de trabajo, la falta de compromiso, la incompatibilidad de horarios o la inexistencia de un espacio físico fijo, que sirva de punto de encuentro e información para los alumnos de T.O., hacen que sea una tarea complicada reunir a un grupo de estudiantes motivados, dispuestos a trabajar para el desarrollo de una Asociación de Alumnos con verdadera presencia en las decisiones universitarias.

En otra línea, los trámites que deben ser formalizados para la creación de una asociación de estudiantes, tirarían por tierra las ilusiones de cualquiera. Fundamentalmente, por la responsabilidad de verse inmerso, de la mañana a la noche, en trámites legales, controles fiscales, o registros bancarios, que alejan al estudiante de los objetivos ilusionantes con los que se suelen iniciar estos proyectos, y que además, suelen crear un “bloqueo burocrático” que puede llegar a durar meses.

Es bastante común, además, que los propios alumnos tengan poca experiencia dentro del ámbito asociativo, y que sean escasos o lejanos los recursos a los que recurrir para informarse acerca de la manera más adecuada de llevar a cabo todos estos trámites, así como, de la forma de plantear el funcionamiento interno de la propia asociación sin padecer una sobrecarga personal que lleve al alumno a abandonar el proyecto. Esta falta de experiencia y formación se hace notar, también, en etapas posteriores de la evolución de una asociación, cuando las necesidades de la misma hacen imprescindible dar un paso más; solicitar subvenciones, elaborar proyectos, realizar memorias de actividades, o gestionar los propios presupuestos, son tareas que el alumno debe aprender sobre la marcha, llamando a numerosas puertas y encontrando en ellas, en muchas ocasiones, la indiferencia y el menosprecio de algunos responsables universitarios poco comprometidos con el desarrollo de la disciplina.

Suele ocurrir, también, que los propios objetivos de la asociación choquen de frente con la compleja organización universitaria, y con las posibilidades e intereses de la institución y su cuerpo docente. Es en estos casos, cuando se producen las mayores dificultades; cuando la asociación se convierte en el blanco de todas las críticas y se genera un clima de desconfianza y rechazo hacia ella entre los propios estudiantes. En estas situaciones extremas es cuando queda demostrado que, sobre el objetivo de alcanzar una mejora en la formación de los futuros terapeutas, prima la organización de la propia Universidad, la burocracia y las formas, y los intereses personales de algunos de sus responsables.

Características del asociacionismo estudiantil en Terapia Ocupacional

Si analizamos los objetivos, propuestas y trayectorias de las asociaciones de alumnos de Terapia Ocupacional que se encuentran actualmente activas dentro de nuestro panorama universitario, observaremos particularidades que las diferencian de otro tipo de asociaciones de T.O., y podremos determinar algunas características comunes a todas ellas. Esto nos ayudará a entender mejor su funcionamiento y la importancia de su consolidación definitiva dentro de la Terapia Ocupacional.

  • Similares objetivos entre las distintas Asociaciones: a pesar de las diferencias existentes en los planes de estudios de la diplomatura y, en consecuencia, las diferencias formativas entre estudiantes de distintas zonas de España, objetivos como la defensa de los derechos del estudiante, la organización de eventos, actividades y congresos que fomenten entre los alumnos la participación, el desarrollo personal y un compromiso con la revisión periódica de sus conocimientos, la promoción pública de la profesión, o la difusión de informaciones relevantes, son objetivos comunes entre las distintas Asociaciones estudiantiles de nuestro colectivo. (A.A.T.O.U.C.M., 2001, A.A.T.O.U.C.M., 2005, A.E.T.O.G., 2003, A.E.T.O.A., 2001 y A.B.E.T.O., 2004).
  • Funcionamiento cíclico: las experiencias asociativas, dentro del mundo estudiantil de la terapia ocupacional en nuestro país, han demostrado tener serias dificultades para el mantenimiento de una actividad y presencia regular en la vida universitaria. Es común en la historia de estas asociaciones encontrar periodos de claros y oscuros, que suelen coincidir con la finalización de los estudios de un grupo de alumnos participativos, con el cambio de la legislación y la desactualización y desinformación en este sentido o con un periodo de mayores dificultades para la promoción de la participación activa y crítica del alumno dentro del mundo universitario, entre otros. Es fundamental, concienciar a los estudiantes de la importancia que tiene mantener una presencia universitaria constante y firme, a la hora de ser tenidos en cuenta en los futuros procesos que debe atravesar y atraviesa ya, nuestra disciplina.
  • Los mismos fines en el pasado y en la actualidad: el desarrollo experimentado por la Terapia Ocupacional a nivel general, no ha sido acompañado de unas claras reformas universitarias que adapten la formación de los futuros terapeutas ocupacionales a las necesidades socio-políticas que vivimos en la actualidad, y a los nuevos descubrimientos que emergen del desarrollo de la Ciencia de la Ocupación y que modifican o complementan las bases tradicionales de nuestra disciplina. Tal y como afirma Pablo Corral Broto (2003) en un interesante artículo sobre la educación universitaria de la Terapia Ocupacional en Aragón, “es una pena que nuevos problemas de salud, conceptos afines a la ocupación (como por ejemplo: participación, cooperación internacional, desarrollo sostenible, etc.) o nuevos términos propios de Terapia Ocupacional (deprivación y apartheid ocupacional, enfoque centrado en la comunidad, práctica basada en la evidencia, etc.), no influyan en los modelos profesionales transmitidos en la educación”.
  • Todo esto supone que muchos de los problemas formativos vividos por los terapeutas ocupacionales de antiguas promociones universitarias, sean reivindicaciones actuales y parte de la vida cotidiana de los estudiantes de Terapia Ocupacional, tal y como puede verse reflejado en Estatutos y otros documentos internos de las asociaciones de estudiantes, o en encuentros, foros de opinión en Internet, o propuestas dedicadas al mundo estudiantil de la T.O. (A.E.T.O.A., 2006)
  • Poca representación en los procesos universitarios relevantes: en raras excepciones los organismos de gobierno universitario dan la oportunidad, a las asociaciones de estudiantes de T.O., de participar formalmente y “con derecho a voto” en mesas, foros, reuniones o cualquier otro encuentro en el que se decidan las directrices futuras de los estudios de T.O. o en los que se evalúe la calidad de la docencia universitaria. Si bien es cierto que se las escucha, cuando éstas lo demandan, sus escritos, informes y documentos sobre el estado actual de la Diplomatura, son valorados como “recomendaciones o sugerencias de organismos externos a la organización universitaria”, a pesar de que estas asociaciones suelen contar con un número muy elevado de miembros, y su trabajo está al pie de la demanda y en relación directa y estrecha con las necesidades del estudiante.
  • Dificultades de comunicación: debido a la duración de los estudios, las rotaciones en los órganos de gobierno de las Asociaciones de Estudiantes, al abandono de los proyectos asociativos y/o a la sobrecarga de trabajo, es complejo el establecimiento de redes de comunicación sólidas entre este tipo de asociaciones. Además, hay que decir que muchas de ellas se encuentran aún en proceso de regularización o no están del todo reconocidas por sus propias Universidades, como consecuencia de lo cual no figuran en los registros asociativos universitarios, no tienen un espacio, dirección u horario fijo al que recurrir, y sus vías de comunicación suelen depender de pocas personas, que ponen al servicio de ello su tiempo y sus recursos personales.
  • En esta línea, podemos afirmar también que los puntos de encuentro, las reuniones y foros de opinión que aglutinan la participación de los alumnos de T.O. de todas las Escuelas, son escasos e insuficientes, ya que, los tradicionales encuentros (Jornadas de Terapia Ocupacional, Jornadas Universitarias o Congreso de Estudiantes) son esporádicos, suelen tener una periodicidad anual, y a ellos acuden, normalmente, los alumnos o asociaciones cuya situación formativa es más preocupante. Convendría concienciar, a través de todos los medios que estén a nuestro alcance, a los alumnos de todas las Escuelas de T.O., para que se involucren en estos encuentros y comprendan que la participación activa en ellos, es una responsabilidad colectiva que beneficia a todos los estudiantes, estén en la situación formativa en la que estén.
  • Desgaste de sus miembros: como ya hemos visto hasta ahora, poner en funcionamiento una asociación de estudiantes, dentro del complejo mundo universitario de la Terapia Ocupacional, es un proceso costoso, que conlleva un considerable gasto de energía y tiempo por parte de sus responsables más directos y de cada uno de sus socios, en la medida en que estén comprometidos con el proyecto. A esta situación se unen las diferencias de criterio en cuanto a la organización interna (pago o no de cuotas, reuniones más o menos periódicas, etc.) y las líneas de actuación principales, (más o menos orientadas hacia la difusión, la formación o la reivindicación) y la poca formación recibida por la mayoría de estudiantes en este sentido.

Si coincidimos en que la situación actual de nuestra diplomatura está a punto de sufrir un cambio radical, que va a exigir, aún más, la participación activa de todos y cada uno de los brazos que conforman la comunidad universitaria, debemos dotar a los alumnos de las estrategias y recursos que les permitan articular, de la mejor manera posible, respuestas a las nuevas necesidades, sin que ello conlleve un coste adicional de trabajo no valorado, de tiempo mal aprovechado, o de tensiones generadas por una coordinación ineficaz del movimiento estudiantil.

 Beneficios de una comunidad de estudiantes de T.O. sólidamente unida

Es difícil cuantificar con exactitud los beneficios que podría suponer para la evolución de nuestra disciplina disponer de una comunidad estudiantil unida e involucrada en los procesos universitarios, que fuese realmente tenida en cuenta y cuya opinión fuese valorada como representativa de una mayoría de estudiantes preocupados por las directrices futuras de la profesión y por la modernización de todos aquellos procesos que la rodean. A pesar de ello, se pueden trazar unas líneas que orienten al estudiante acerca de las posibilidades y beneficios de su aportación, y que le animen a tomar partido por la Terapia Ocupacional dentro del confuso entramado universitario. A continuación se reflexiona sobre algunas de estas posibles aportaciones, esperando que pronto se transformen en la realidad del mundo universitario de la Terapia Ocupacional.

En primer lugar, es indudable que la participación activa en proyectos asociativos dentro del mundo de la T.O. reporta unos beneficios personales que tienen que ver con la satisfacción de verse realizado intentando dar respuesta a las necesidades anteriormente mencionadas, contribuyendo al desarrollo de nuestra formación y profesión, y en definitiva, edificando en conjunto nuestra disciplina, aportando, desde nuestros primeros pasos en ella, un pequeño granito de arena para la construcción de la Terapia Ocupacional que todos soñamos.

Es fundamental, que las asociaciones que se encuentran actualmente en funcionamiento, consoliden su posición dentro de las universidades y contribuyan, a través de la difusión de su actividad, a fomentar el desarrollo de iniciativas similares en otras Escuelas Universitarias de Terapia Ocupacional. Esto a su vez, generaría una red de comunicación sólida y, en consecuencia, un feedback de información acerca de la situación de los estudios de Terapia Ocupacional a nivel nacional, que nos ayudaría a diseñar líneas de actuación en conjunto para el desarrollo y la mejora de nuestra formación, sobre todo en aquellas Universidades en las que, tradicionalmente, se vienen realizando mayores reivindicaciones. Esta información, podría servir también para movilizar al mundo profesional, a las Asociaciones Autonómicas y a la A.P.E.T.O., e implicarles, de manera directa o indirecta, en los procesos universitarios, o en otros, que tengan relación con los mismos.

En este sentido, el Congreso Nacional de Estudiantes de Terapia Ocupacional (que el próximo año cumplirá su séptima edición), las recogida de firmas para la solicitud de un Área de Conocimiento propia, o para la contratación de profesores Terapeutas Ocupacionales, y las Jornadas de Divulgación de Terapia Ocupacional, son algunas iniciativas que ya se han puesto en marcha desde las comunidades universitarias más consolidadas y a las que, paulatinamente, se van uniendo otras que se encuentran en proceso de formalización.

La convergencia europea de los estudios de Terapia Ocupacional, es el nuevo reto en el que se encuentra inmersa nuestra disciplina, (Santos-del-Riego, 2006a, Santos-del-Riego, 2006b y Labrador, 2004). En ella, se plantea que el protagonismo de la formación universitaria, se redistribuya, y sea adquirido, en mayor medida, por el estudiante. Es por ello, que las asociaciones universitarias de Terapia Ocupacional, como representantes mayoritarios de los intereses de los alumnos, tendrán que ocupar nuevos puestos de responsabilidad, asumiendo el protagonismo que les corresponde por derecho en la organización de los estudios de Terapia Ocupacional. Se tendrán, por lo tanto, más en cuenta las opiniones y reivindicaciones de los alumnos, a los cuales, se les deberá facilitar un mayor acceso a la participación activa en los asuntos concernientes al nuevo Título de Grado, así como, a la organización de los masteres y postgrados de cara a un diseño de los mismos, coherente con las demandas del mercado laboral, y que se adapte, de la mejor manera posible, a los intereses del alumnado.

Las asociaciones de estudiantes deben pelear para que estas posibilidades teóricas de participación, se lleven realmente a la práctica y no se pierdan en la vorágine de la burocracia universitaria. Una verdadera aportación del alumnado a los procesos relacionados con el nuevo Título de Grado, puede ayudar a solventar polémicas que ya han empezado a surgir, tales como la apertura de los masteres y postgrados de T.O. a otros profesionales sanitarios, organización que responde al temor de los responsables universitarios de no cubrir las expectativas mínimas esperadas para estos cursos, y que, sin duda, perjudica los intereses de nuestro colectivo.

Por otro lado, el surgimiento de una nueva entidad universitaria de carácter independiente y en relación directa con las necesidades de los alumnos, puede y debe contribuir al control de la actividad docente y organizativa de la titulación. Lo que hoy en día es comprendido como una intromisión del alumno en la organización de la enseñanza en Terapia Ocupacional, debe ser regularizado y entendido como una aportación relevante para la mejora de la calidad de nuestra formación. De esta manera, se mantendrá una verdadera vigilancia sobre la actualización de los contenidos del plan de estudios, sobre la calidad de la actividad docente, la coordinación del profesorado y la aptitud de los responsables de la organización del título, la idoneidad de los centros de prácticas y el funcionamiento interno de la propia Universidad. Para ello, se hará necesaria la puesta en marcha de mecanismos de consulta y evaluación sobre la titulación (mecanismos, que en algunas de nuestras Universidades hace ya tiempo que dejaron de ponerse en práctica) cuya implementación será costosa, pero que contribuirán, de una manera notable, al mantenimiento de los estándares que todos los terapeutas ocupacionales españoles deseamos para nuestra formación.

Una aportación relevante, que podría derivarse de las anteriormente mencionadas, sería el aumento de la promoción y divulgación de los beneficios de la Terapia Ocupacional entre la población general. El hecho de crear profesionales mejor formados, que se identifiquen realmente con los fundamentos metodológicos de nuestra profesión, y que tengan una identidad profesional sólida, contribuirá a un mejor afrontamiento de las preguntas típicas sobre nuestra función, ámbitos de actuación o similitudes con otras disciplinas, de una manera clara que ayude al interlocutor a comprender el importante significado que la Terapia Ocupacional tiene en la sociedad actual. En este mismo sentido pero a nivel colectivo, disponer de entidades sólidas, con un número de participantes que aumenta cada año, podría suponer mayores oportunidades para realizar actividades en conjunto, que acerquen la Terapia Ocupacional a otros profesionales sanitarios o a la población general.

Se puede decir también, que el asociacionismo estudiantil fomenta entre sus miembros la actualización formativa, la conciencia colectiva, y, sobre todo, la experiencia “pseudolaboral” en el manejo de entidades de estas características; es decir, que un alumno de hoy, implicado en procesos asociativos, será un profesional más cualificado y con mayor capacidad para contribuir de una manera profesional, eficaz y eficiente a las necesidades de nuestras asociaciones autonómicas, nacionales o internacionales. El asociacionismo estudiantil contribuye, por lo tanto, al surgimiento de nuevos agentes promotores de la actividad asociativa profesional, a través de la cual hemos ido desarrollando históricamente nuestra profesión.

El hecho de destinar más esfuerzos y recursos humanos a la consecución de nuestros objetivos como colectivo disminuirá el desgaste de los terapeutas ocupacionales que llevan años peleando por nuestros derechos e intereses en multitud de frentes (Martínez-Piédrola y Brea, 2001) y dinamizará la vida profesional, generando vínculos entre el mundo universitario y el profesional. Los estudiantes serán a la vez los que demanden la ayuda de las asociaciones profesionales y los que aporten nuevas ideas y soluciones a los problemas que vayan surgiendo. Es por ello, que realizamos un llamamiento a todas las asociaciones profesionales, para que presten especial atención a los procesos universitarios que se están sucediendo en su ámbito territorial, para que los apoyen y fomenten, y para evitar que alumnos comprometidos con nuestra profesión y sus ideas e ilusiones se pierdan en el paso al mundo laboral.

 Conclusiones

En resumen, nuestro movimiento asociativo estudiantil surge como reacción a la situación actual de la diplomatura; situación, que viene heredada de la trayectoria histórica de la Terapia Ocupacional en nuestro país desde que ésta se convirtiese en disciplina universitaria. Son múltiples los factores que han influido en esta trayectoria y que han desembocado en “el hoy” de la T.O. en España y por lo tanto, este movimiento asociativo no puede definirse de una manera uniforme u homogénea. Sin embargo, hay una característica que lo marca con rotundidad y es el profundo deseo de cambio y reforma para conseguir una mejora de nuestra formación, en la que los terapeutas ocupacionales participemos mayoritariamente de las decisiones que afecten a nuestra disciplina.

La situación actual de la educación universitaria en Terapia Ocupacional, marcada por los procesos que llevarán, en un futuro muy próximo, a la diplomatura a convertirse en Título de Grado; reestructurándose por completo la vida universitaria, en la que el estudiante deberá ejercer el papel protagonista en su formación, y en la que los profesionales se equipararán en un mismo nivel de cualificación (facilitando el acceso de los anteriormente diplomados a la docencia universitaria), hace necesario el surgimiento y desarrollo de comunidades universitarias unidas sólidamente, informadas y formadas en los procesos que requerirán de su participación activa y empoderadas, de una manera indiscutible, para la toma de decisiones sobre el camino futuro de las nueva titulación.

Para ello, será necesaria la implicación mayoritaria del alumnado y la responsabilización de cada estudiante en la defensa de los intereses colectivos, el estímulo de los terapeutas ocupacionales que se encuentran ejerciendo, actualmente, la docencia universitaria (teórica o práctica) y la colaboración y el asesoramiento de las asociaciones profesionales de T.O.

Las asociaciones de estudiantes de T.O., como organizaciones activas implicadas ya en todos los procesos anteriormente mencionados, pueden ser el primer vehículo, y quizá el mejor, para movilizar al colectivo estudiantil en los futuros cambios de organización, desarrollo y evaluación de la nueva Terapia Ocupacional universitaria, pero también, en la dinamización y el apoyo a las Organizaciones Profesionales y en la mejora de las condiciones sociopolíticas de la T.O. en España. Desde estas líneas animamos a los nuevos alumnos de T.O., a continuar la labor emprendida en el pasado por otros compañeros, que se encontraban en su misma situación, para que ésta no caiga en saco roto.

A priori, es difícil estimar las posibilidades de desarrollo que esta nueva organización universitaria generará en colectivos como el nuestro, por lo que consideramos que el futuro de nuestra enseñanza debe afrontarse con ilusión y optimismo, pero a la vez, con responsabilidad y prudencia, haciendo conscientes a profesionales y estudiantes de la Terapia Ocupacional, que estas posibilidades de las que hablamos, dependerán, en gran medida, de nuestra capacidad de implicación, de nuestro compromiso y esfuerzo colectivo (desde dentro y desde fuera de la universidad), y, en definitiva, del papel que los terapeutas y estudiantes decidamos ocupar en el diseño de nuestra enseñanza, en la construcción de nuestra Terapia Ocupacional universitaria.

En nuestras manos está trabajar unidos para que el momento que afrontamos se recuerde como verdaderamente histórico.

Agradecimientos

Sería injusto concluir sin reconocer que este artículo se inspira en el trabajo desinteresado y anónimo de muchos compañeros, especialmente en la labor de los terapeutas ocupacionales que ejercen la docencia universitaria, en el compromiso de los que forman parte activa de Asociaciones Profesionales, Colegios o cualquier otro medio de promoción o desarrollo de nuestra profesión y, por supuesto, en la vitalidad de los Estudiantes de Terapia Ocupacional. Gracias por vuestra constancia y por no dejar que vuestras ilusiones se pierdan en el desánimo.

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1 A excepción de la Escuela Universitaria de Terapia Ocupacional de Terrassa.

2 A los que hay que sumar el recién creado Plan de Estudios para la Diplomatura de Terapia Ocupacional en la Universidad de Málaga. (BOE 45 de 22 de Febrero de 2006).

Comentarios   

 
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#2 mayanin 11-09-2014 01:09
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#1 mayanin 11-09-2014 01:08
Mi comentario es cuales son susu caracteristicas :oops:
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